CAPITULO SEGUNDO:
AVATARES
Han Pasado ya unos días desde los hechos acontecidos en el barco transportador de basuras, y Jasón no se explica aun lo que paso en realidad. Tenia unas cuantas teorías, como que tal vez la bala ya estaba en su mano y por eso tubo ese extraño sueño, cosa que era posible salvo por que no estaría mojado si así fuese. Jarry no había vuelto a llamarlo ni había ido a clases de cerámica antigua desde el extraño suceso. Hace años cuando Jasón tenia aun diez años le había ocurrido algo parecido. En aquella ocasión también se quedo en blanco unos minutos como si de un ataque epiléptico se tratase, y recordaba que entonces soñó que estaba en un tren que había descarrilado, con un hombro magullado y heridas en la cara y torso. Estaba apoyado en el techo, que al estar volcado el tren hacia las veces de pared lateral, y miraba a los heridos y muertos que esparcidos por el vagón como si de trozos de carne en un picadero se trataran, gemían y pedían ayuda. En aquella ocasión no recordaba haber podido moverse del sitio, pese a que lo intentó para ayudar a la gente. No podía ser casualidad, debía haber alguna conexión entre ambos hechos. Su abuelo, ahora muerto, siempre le había dicho que era un niño especial, al igual que en el pasado él, y todos sus antepasados lo habían sido. Unos para bien y otros para mal. Por suerte para la humanidad, decía el anciano, si tu mente es perversa, el don desaparece. Nunca lo tomo en serio, a veces creía que lo decía por animarlo por ser mas canijo que los chicos de su edad, y otras veces simplemente pensaba que la edad había hecho estragos en su ya de por si débil cerebro. La cuestión era que en esta ocasión si que consiguió moverse en el sueño, y sintió el dolor de las balas y el frío del agua. Las locuras de su difunto abuelo tomaban cordura, lo que le hacia plantearse dos cosas. O Hera alguna especie de telépata, capas de comunicarse e incluso manejar a otras personas con su mente, lo cual seria increíble. O como segunda opción se estaba volviendo tan loco como su abuelo lo cual no era tan increíblemente satisfactorio para el. Todo debía tener alguna explicación, pero para hallar primero necesitaba la ayuda de su amigo, para buscar una explicación y para que Jarry también se sintiese más tranquilo, si era por eso por lo que había desaparecido en los últimos días.
Al contrario de lo que Jasón pudiera creer, Harry ya se había puesto manos a la obra, le había sorprendido tanto todo lo que había pasado que decidió involucrarse hasta las cejas y averiguar lo que le sucedía a su amigo. Llamó a una clínica neurológica de un conocido de su padre, al cual había hecho varios favores sacando por ahí a su hijo, que Hera un friki de veintiún años sin amigos y enganchado a todo lo que pudieran poner en la televisión sobre ciencia ficción. El chico era majo pero tenia tendencia a relacionarlo todo con su mundo de fantasía y con la xbox360. Bueno pidió al amigo de su padre que le diera hora para que su amigo se sometiese a todo tipo de pruebas para descartar daños neuronales y problemas cerebrales. Y ahora en la biblioteca que hay en la otra punta de la ciudad se disponía a investigar y leer todo lo que similar, parecido o relacionado con lo que le pasaba a su compañero .La biblioteca era enorme, de esas que se ven a menudo en las películas, con millones de pasillos y de pisos llenos y llenos de libros. Con columnas antiguas y arcos que la hacían parecer una escuela de magia al estilo potter. A Jarry le quedaba un gran trabajo por delante pero todo lo que hiciera y todas las horas de su vida que iba a gastar en esa biblioteca serian para ayudar a su mejor amigo. Tenia que ayudarle, Jasón haría lo mismo por el, pero sobre todo tenia que enterarse de lo que había pasado en la cafetería porque la intriga lo estaba haciendo hervir por dentro.
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